¿A qué nos referimos cuando hablamos de "Usabilidad"?
A la hora de realizar desarrollos software, sobre todos aquellos más avanzados, como plataformas Web o complejas intranets, siempre tenemos un término presente: La Usabilidad. Sin embargo, ¿Tenemos claro a qué se refiere concretamente este término?
En las normas ISO podemos encontrar dos definiciones de usabilidad; según entendamos la usabilidad como proceso o como producto:
La usabilidad como proceso se define como “la medida con la que un producto se puede usar por usuarios determinados para conseguir objetivos específicos con efectividad, eficiencia y satisfacción, en un contexto de uso concreto” (ISO 9241-11).
Por otro lado, podemos encontrar la usabilidad como producto definiéndola como “la capacidad que tiene un producto software para ser atractivo, entendido, aprendido y usado por el usuario cuando es utilizado bajo unas condiciones específicas (ISO 9126-1).
De estas definiciones podemos extraer la conclusión de que la usabilidad depende, tanto de atributos cuantificables de forma objetiva (errores cometidos por el usuario, tiempo empleado para realizar una tarea…) como de atributos cuantificables de forma subjetiva (satisfacción del usuario tras el uso de la herramienta).
Para Steve Krug (Don't Make Me Think! A Common Sense Approach to Web Usability), a la hora de diseñar un sitio Web, existe un principio desde el punto de vista de un usuario que siempre debemos tener en cuenta:
“¡No me hagas pensar!”

Esto quiere decir que, cuando un usuario entra por primera vez a un sitio Web, de un solo vistazo, debe comprenderlo: saber de qué trata y cómo utilizarlo, sin perder tiempo en intentar intuir los servicios que ofrece o aprender su funcionamiento.
Partimos de la idea de que hoy en día, el tiempo es oro. 
El usuario no lee las páginas; las escanea.
Tampoco pierde el tiempo en pensar cómo se debe trabajar con el sitio; simplemente echa un rápido vistazo al mismo y elige la primera opción razonable (no la óptima).
Es por ello por lo que debemos esforzarnos en que los usuarios vean y entiendan rápidamente tanto contenido de nuestro sitio Web como sea posible.
Para ello, nos basaremos en 5 principios:
- Clara jerarquía visual.
- Tener en cuenta las convenciones.
- Divide las páginas en áreas definidas.
- Haz obvio el contenido “clicable”
- Minimiza el ruido.
Con estos objetivos, se pretende que las páginas se expliquen por sí mismas, sin necesidad de instrucciones, que resulten comprensibles para el usuario y que muestren la información de la forma más sencilla posible, siendo minimalistas en las expresiones utilizadas y eliminando la “cháchara inútil”.
Tal como comentábamos anteriormente, en los próximos post analizaremos las principales características a tener en cuenta si queremos que nuestro desarrollo Web sea usable: Navegabilidad y Accesibilidad.
Actualizado (Lunes, 26 de Septiembre de 2011 19:21)


